HABILIDADES PROPIAS DE LA INTELIGENCIA EMOCIONAL
Como hemos dicho, la
inteligencia emocional incluye cuatro grupos de habilidades, si excluimos las
habilidades sociales, tenemos: la
conciencia de sí mismo, la autorregulación, la motivación y la empatía.
Conciencia de sí mismo
La
toma de conciencia y expresión de las propias emociones es la capacidad de
reconocer una emoción o sentimiento en el mismo momento en que aparece y
constituye la piedra angular de la inteligencia emocional. Hacernos conscientes
de nuestras emociones requiere estar atentos a los estados internos y a
nuestras reacciones en sus distintas formas (pensamiento, respuesta
fisiológica, conductas manifiestas) relacionándolas con los estímulos que las
provocan. La comprensión se ve facilitada o inhibida por nuestra actitud y valoración de la
emoción si mantenemos una actitud neutra, sin juzgar o
rechazar lo que sentimos.
Autorregulación
La segunda de las habilidades es la capacidad de controlar las emociones, de tranquilizarse uno mismo, de desembarazarse de la ansiedad, la tristeza y la irritabilidad exageradas. No se trata de reprimir- las sino de su equilibrio, pues cada una tiene su función y utilidad. Podemos controlar el tiempo que dura una emoción, no el momento en que nos veremos arrastrados por ella. El arte de calmarse a uno mismo es una de las habilidades vitales fundamentales, que se adquiere como resultado de la acción mediadora de los demás, es decir, aprendemos a calmarnos tratándonos como nos han tratado, pero aprendible y mejorable en todo momento de la vida.
Motivación
La habilidad de motivarnos,
el optimismo, es uno de los requisitos imprescindibles para la consecución de
metas relevantes y tareas complejas y se relaciona con un amplio elenco de
conceptos psicológicos que usamos habitualmente: control de impulsos,
inhibición de pensamientos negativos, estilo atributivo, nivel de expectativas
y autoestima.
La motivación parece
ser una de las habilidades psicológicas más importantes y relevantes,
preocuparse consume los recursos que necesitamos para afrontar con éxito los
retos vitales y académicos.
La autoestima, se puede
considerar como uno de los elementos esenciales no sólo del proceso de
aprendizaje escolar, sino de salud mental y desarrollo sano y global de la
personalidad.
La capacidad de motivarse a
uno mismo se pone especialmente a prueba cuando surgen las dificultades, el
cansancio, el fracaso, es el momento en que mantener el pensamiento de que las
cosas irán bien, puede significar el éxito o el abandono y el fracaso.
El
desarrollo del optimismo, la autoestima, la expectativa de éxito, están
relacionados con las pautas de crianza y educación, evitando el proteccionismo
y la crítica destructiva, favoreciendo la autonomía y los logros personales,
utilizando el elogio y la pedagogía del éxito, complementando con la exigencia
y la ayuda.
Empatía
Por
último, tenemos la empatía, que es la capacidad de captar los estados
emocionales de los demás y reaccionar de forma apropiada socialmente. En la
base de esta capacidad están la de captar los propios estados emocionales y la
de percibir los elementos no verbales asociados a las emociones.




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